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Hace unos días fui a ver “La Teoría del Todo” (en inglés “Theory of Everything”) y rompiendo mi costumbre de ver el trailer o “depurar” la película antes de verla, me arriesgué a entrar a la sala de cine sin saber a lo que iba, ni cuanto me iba a sorprender.

Nota: este artículo contiene spoilers, si no has visto la película, tal vez quieras esperar a verla antes de leerlo.

La película cuenta la historia real del físico británico Stephen Hawking y su esposa Jane, cuando se conocieron en sus años universitarios y está basada en el libro “Hacia el Infinito” que recientemente publicó Jane. Por un largo rato es la típica historia que hace suspirar a cualquier romántico empedernido (osea yo). Stephen y Anne se conocen, se enamoran, todo va bien hasta que a él le diagnostican dos años de vida y de un momento a otro, todo cambia.

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Para sorpresa de muchos, Jane aún con ese diagnóstico decide casarse con él. Basta con decir que mientras la veía, mis lágrimas (y las de mis otros compañeros de sala) se asomaron un par de veces y aunque no sea mi intención contar la historia, quiero compartir sobre lo que me hizo reflexionar:

Cuando te casas, mucha gente te dice: “tú no sabes en lo que te estás metiendo, piénsalo bien…”, uno en su euforia de casamiento les ignora y a veces los tilda de negativos o errados, pero cuanta razón tienen, cuanto peso tiene dar ese paso. Ver esa película me hizo pensar en el compromiso que uno asume al compartir su vida con alguien, ¿Realmente te has puesto a pensar en eso?, ¿En cuál sería tu reacción si llega algo que jamás viste venir?, ¿Qué pasa si tu ser amado se enferma de algo serio?, ¿Hasta dónde llega tu nivel de compromiso?, ¿Qué tanto estás dispuesto a dar?… ¿Para qué da tu amor?

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Jane & Stephen el día de su boda en 1965.

Esas respuestas no las sabremos hasta que no nos pase o no estemos en ese lugar, tampoco es mi intensión cargar de drama el hecho de que alguien tome la decisión de casarse, pero creo que son preguntas justas, preguntas que muchos vemos como parte del paisaje y que a la hora de decidir casarte, jamás tendrán una respuesta absoluta, porque generalmente están opacadas por la ilusión del amor.

Les invito a verla y a sacar su propia conclusión, espero les guste (lleven kleenex).

Ana